¿“Reconstruir”, “recuestionarse” la UMSS?

María Esther Pozo

La crisis universitaria de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba no es específica del sistema, representa y describe al sistema universitario en su totalidad, siendo un escenario más de la crisis social.

Para nadie son desconocidos los problemas por los que atraviesa nuestra educación superior, crisis presupuestaria, corrupción, nepotismo, predominio de camarillas, la alta politización, el cogobierno docente-estudiantil, deficiencia administrativa y la masificación de las últimas décadas.

En consecuencia las manifestaciones referidas a lo mencionado son repetitivas y sin eficacia, más aún cuando provienen de sectores que no quisieran asumir responsabilidades de decisión con la universidad.

Las opiniones expresadas en torno a la crisis y elecciones rectorales en  San Simón corren el riesgo de responder a la agenda y opinión universitaria del Gobierno, que aprovechando de su crisis se instala en la opinión pública, con argumentos como su gratuidad, su autonomía, su costo, la corrupción, su ineficiente educación y su masificación que muy poco se habla, junto a los otros factores generan campos de confrontación y conflictos que parecen no tener salida proyectándose en la institucionalidad, situación que amerita accionar el retorno a la institucionalidad.

Si partimos de la aceptación de que este nuevo siglo XXI, nos convoca a reafirmar o elaborar nuevos conceptos, tendremos que admitir que estamos hablando de nuevas realidades que requieren nuevas propuestas. En esa línea es importante, urgente e inmediata la realización de las elecciones del rectorado y la realización del Congreso Universitario, son hechos centrales que giran en torno a la institucionalidad y su actualización (paridad y alternancia entre otros).

Es necesaria la vigencia de un Gobierno representativo elegido para retornar a la institucionalidad, de la propuesta de liderazgos personalizados es necesario plantear discusiones programáticas que atañan a la comunidad universitaria y no a intereses individuales.

La realización del Congreso Universitario permitiría las discusiones referidos a la reforma de estatutos entorno en la democracia universitaria, derechos humanos, el desarrollo de la academia, la definición de la crisis universitaria y la creación de una nueva institucionalidad.

La universidad pública corre el riesgo de permanecer en la crisis institucional universitaria y del Estado, en el empobrecimiento de la academia y la pérdida de la autonomía, originados por los partidos políticos y la desconfianza institucional, que se manifiesta en pronunciamientos negativos y la impugnación de las autoridades. La nueva gestión debe ser un periodo de transición que implique la creación de una nueva institucionalidad de normativa y de generaciones.

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