La transformación de la intimidad: sexualidad y política

María Esther Pozo

En el ámbito político del país, no se ha comprendido todavía la implicancia de lo privado en lo público, la discusión de la “vida privada” y la “vida pública”. Desde el ingreso de las mujeres en la política en las últimas décadas la política cambió, muchos temas como la violencia doméstica, sexual y las relaciones privadas pasan a ser parte de la política, la sexualidad que antes era considerada clandestina, en la sociedad actual ya no es así.

Fue Rousseau quien planteó la separación entre lo doméstico y lo político. Esta división estaba referida al ejercicio de poder, es decir, al gobierno doméstico y al gobierno político. Todavía causa extrañeza cuando se manifiesta el mundo privado en el mundo público, a pesar de que tenemos evidencias constantes de que lo privado es político. De nada sirve a los políticos reclamar la división mencionada, cuando los hechos muestran lo contrario.

Si bien se consideraba que lo público es “el espacio de conocimiento y reflexión de la sociedad sobre sí misma y de las propuestas y acciones colectivas que tienden a mantener o alterar el estado de cosas vigente en la sociedad, o en sectores particulares de la misma”, lo privado a pesar de ser de acuerdo a Barbieri   “el locus de la subordinación, negador de las potencialidades de las mujeres que buscan alguna expresión de trascendencia individual o colectiva” es decir lo oculto, las actividades relativas a la conservación de la vida, de las necesidades en las que se dan relaciones desiguales entre los hombres y las mujeres, niños y adultos y otros que supeditan. Justamente es este espacio donde se requiere cambios, porque es donde se reproduce las desigualdades y las injusticias.

De esta manera, la sexualidad y las prácticas parecen a priori como un asunto privado y de poca importancia, que sucede en la intimidad y que no tiene nada que ver con la política y las políticas públicas como si fuera asocial y transhistórico, como propiedad de los individuos que se halla en sus hormonas y la psique.

Las prácticas sexuales privadas de un ciudadano o ciudadana no presuponen la conciencia o intencionalidad de desequilibrar el orden establecido. A pesar de ello, su comportamiento desafía el orden establecido. Históricamente podemos observar que la sexualidad no es asunto privado a pesar de su práctica en la intimidad, ésta ha estado siempre presente en los actores políticos encargados de regular el comportamiento de la ciudadanía.

Bolivia es considerada el segundo país en el mundo con participación política paritaria, todavía con un perfil sociodemográfico, basado en cifras promedio, que esconde importantes diferencias entre sectores, a nivel socioeconómico y grupo étnico. Una de las consecuencias es que existe ya un cambio en la manera de hacer política ya que la presencia de las mujeres no sólo es la suma de personas, es un desafío el análisis de las consecuencias que son atribuidas a su participación. Si las mujeres tienen una alta participación, el desafío es que puedan participar en la transformación la vida de las mujeres y su condición ciudadana.

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