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Mientras No Estamos

Estudio de Caso Sobre La Migración De Mujeres-Madres De Cochabamba-Bolivia A España a Cochabamba 

CESU-UMSS/CIUF/CIUDADANÍA.

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Proyecto Migración Transnacional PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   
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El tema de la migración transnacional ha empezado a merecer, en los últimos años, una especial atención en Bolivia en general y en Cochabamba en específico, probablemente debido a la importancia que este fenómeno tiene en la realidad nacional y regional. Las líneas de investigación con las cuales se han abordado el tema para el Departamento de Cochabamba

, han ido variando con el tiempo, adecuándose a las características que el fenómeno ha ido asumiendo. Así, una primera aproximación al tema ha sido a partir de un enfoque de la migración como estrategia cultural de sobreviviencia y de desarrollo de las poblaciones regionales. En este campo, destacan como trabajos pioneros las investigaciones realizadas primero por Anderson (1981) sobre la migración temporal desde áreas rurales a las ciudades de Argentina y la elaborada por Dandler y Medeiros (1991), en la cual - a partir de un enfoque integral sobre la dinámica de autoempleo y movilidad de las economías familiares en Cochabamba- se plantea como hipótesis de partida que la migración hacia la Argentina constituye una opción importante, entre otras, en la amplia gama de actividades y estrategias que desarrollan las economías familiares. En función de este enunciado, afirman que "la noción de estrategias de vida expresa mejor el hecho de que las unidades domésticas enfrentan la necesidad de mantener, crear y reproducir el nivel de vida. Esta noción incluye la idea de que no sólo es necesario contar con los recursos como tierra, capital y tecnología, sino también con otros menos tangibles como tiempo, información, redes sociales, identidad y memoria histórica para detectar oportunidades, incluso en situaciones económicas muy limitadas. Estos recursos no convencionales pueden llegar a ser más cruciales cuando se carece de los otros” (1991: 8). Siguiendo esta línea Cortés (2001) ha analizado concretamente los patrones de emigración de los campesinos andinos de Cochabamba como una estrategia de movilidad espacial organizada desde las comunidad para ampliar el tejido de redes socioespaciales nacionales e internacionales que permitan, siguiendo una lógica pre-hispánica andina basada en la complementariedad, una diversificación de las actividades económicas, presentándose por lo tanto como estrategia de vida. Esta estrategia, da lugar también al fortalecimiento de “una ruralidad de la ausencia” (Cf. Cortés 2004) en los lugares de origen, de ahí que los nexos entre lo que pasa en los países de recepción y los lugares de expulsión son fuertes, como lo muestra el estudio de Quitón (2003) cuando analiza la repercusión de la crisis Argentina en el Valle Alto Cochabambino y también lo menciona el estudio de Cortés (2004).
Esta idea según la cual la emigración responde a estrategias de sobrevivencia recuperadas de las lógicas andinas pre-hispánicas, ha sido una constante en los estudios sobre las características de asentamiento de los emigrantes en los lugares de recepción y su relación con las comunidades de origen. De hecho es la postura que mantiene De la Torre en un análisis de los procesos emigratorios de una localidad Cochabambina desde una perspectiva comunicacional (2004), así como en un documento inédito de bibliografía básica sobre la Migración Transnacional Boliviana (2005). La misma idea es planteada en el estudio de Rivera (2004) sobre el impacto de la emigración en un municipio Cochabambino.
Otra línea de investigación que ha empezado a cobrar importancia a partir del nuevo milenio es el de los impactos culturales y sociales ocasionados por la emigración a niveles locales, en distintos ámbitos. Así Araoz de la Zerda (2001), analiza el impacto de la emigración en la transformación de la familia desde una perspectiva de género mientras que Ferrufino; Ferrufino; Pereira (2007) inciden en el costo social de estos impactos. En términos culturales el impacto de la emigración en los cambios culturales, sobre todo de las nuevas generaciones, ha sido abordado en un estudio sobre las características culturales de los 45 municipios de Cochabamba (Ramírez, Sánchez 2005). La otra cara de la moneda, a saber las transformaciones sociales y culturales que caracterizan a los emigrantes en otros países han sido analizados por Ferrufino Coquegniot (1991) para el caso de los vallunos que se instalaron en Virginia (EEUU); por Peredo (2000) para el caso de Tiquipayeños en Washington y por Eróstegui (1997) sobre el hecho de ser Boliviano en Argentina. Concretamente, respecto a la reproducción de ritos y festividades por los emigrantes en los lugares de recepción, Giorgis (2004) ofrece un análisis de la realización de la fiesta de la Virgen de Urkupiña por parte de una comunidad de migrantes bolivianos en Argentina. De la misma forma, los lazos que se entretejen entre las nuevas vivencias de los migrantes y sus familiares en los lugares de origen empezaron a despertar la atención de diversos estudios (cf. Alfaro et. Al. 2003; De La Torre 2004). Profundizando esta línea, posteriormente De la Torre y Alfaro (2007) e Hinojosa (2008) han empezado a indagar acerca de los imaginarios de los emigrantes, sus sueños, sus logros y las relaciones –económicas (entre ellas el tema de las remesas es un tema que está despertando mucho interés) y sentimentales- que mantienen con sus lugares de origen.
Otro tema que ha empezado a despertar el interés de los investigadores del departamento de Cochabamba es el de la feminización de la emigración. En efecto, en el marco del desarrollo de los estudios de género de las últimas décadas, el tema de migración de mujeres ha entrado recientemente como una problemática específica (anteriormente la construcción del sujeto e identidad estaba referida sobre todo al sujeto masculino). Los esfuerzos realizados por investigadores/as se fundamentan en una insatisfacción de las ciencias sociales contemporáneas y sus instrumentos tradicionales de aproximación a una realidad que no logran dar cuenta, o que lo hacían de forma sesgada. Al respecto Zabala Begoña manifiesta que las dificultades para hacerla visible eran los problemas conceptuales y las variables a la hora de la medición y construcción de datos sobre migración.
En algunos contextos, estos problemas llevaron a minimizar o negar la importancia de la migración femenina, y en casi todos ocultaron su especificidad. Entre los problemas conceptuales que dificultaron la medición se señala el carácter masculino del concepto de migrante, la noción indiferenciada de familia, el desarrollo de indicadores y cuestionarios basados en la experiencia masculina, las normas culturales que subordinan las motivaciones de las mujeres a las del esposo o el padre, la invisibilidad del trabajo remunerado femenino, el énfasis puesto en los roles de reproductoras y amas de casa” (Zabala 2004: 9)
A nivel mundial, los estudios de migración con perspectiva de género comienzan en la década de los ochenta y hoy en día su inclusión se da sistemáticamente en las investigaciones, producto de ello es que se evidencian prejuicios como que los roles de género están subrayados por la agresividad masculina y la pasividad y debilidad femenina, o que la movilidad espacial esta diferenciada en tanto que para el caso de los hombres dicha movilidad es etiquetada en forma de “viajeros y aventureros” con mayores posibilidades de abarcar distancias más grandes, cosa que no ocurre en el caso de las mujeres que son consideradas como más ligadas al hogar y más estáticas, respecto a las actividades. Es decir, la producción intelectual en este campo ha abierto las compuertas para comprender de diferente manera las relaciones de género así como para cuestionar la tradicional dicotomía entre lo público y lo privado en las relaciones de género.
Concretamente en Bolivia y en Cochabamba, los estudios de la relación de género y procesos migratorios, son pocos y los que existen carecen de metodología de género. Sin embargo, el hecho que 70% de los emigrantes sean mujeres y que exista una creciente feminización de la emigración –debido a las posibilidades laborales que existen para las mujeres- ha hecho que empiezan a visibilizarse los vacíos de investigación en torno al tema. Así alguna información e ideas sobre la importancia del tema han empezado a plantearse. Hinojosa plantea por ejemplo que:
67% de la migración internacional cochabambina de los últimos seis años está compuesta por mujeres; la cifra sube al 70% en caso de las migraciones hacia Italia. Asimismo cifras del Ayuntamiento de Barcelona para el año 2007 refuerzan esta realidad cuando señalan que del total de bolivianos empadronados en dicha ciudad el 60% son mujeres. Sin embargo, hay que subraya que estos niveles d feminización que se hallan presente en las migraciones a España, no deben ser entendidos sólo como producto de la demanda laboral centrada en los servicios y el trabajo doméstico, sino que también hay que considerarla como reflejo de grados de feminización en las sociedad de origen (Hinojosa 2008: 56)
Sin embargo, el tema sigue siendo un tema que no ha sido específicamente analizado. De ahí que destaca como uno de los grandes vacíos de investigación mencionados en un taller realizado por el PIEB en julio de 2007 donde entre los principales temas -que son varios- donde más vacíos se encuentran están: el de la feminización de la emigración; el tema del impacto económico de la emigración dentro y fuera de Bolivia; el impacto socio-político de la emigración (por ejemplo en la constitución de ciudadanos dentro y fuera de Bolivia, o en el respeto a sus derechos dentro y fuera del país) y el impacto social (cf. Roncken, Forsberg 2007).
Asimismo, el tema de las políticas públicas respecto a la emigración ha empezado a destacar como un ámbito en que se requieren investigaciones para llenar los vacíos existentes. Una revisión internacional al respecto, nos muestra que, las políticas públicas en materia migratoria, originalmente sustentadas en concepciones de protección de los intereses del Estado (a través de las medidas de control y seguridad), van sufriendo una reorientación hacia la promoción y protección de los derechos de los migrantes y sus familias, a partir del enfoque de los derechos humanos. Esta reorientación se hace cada vez más patente, tanto a nivel internacional como regional, por el creciente número de normas, mecanismos e instituciones involucradas (Vega, 2007). No obstante ello, los Estados siguen aún adoptando políticas migratorias unilateralmente, desconociendo el carácter internacional del fenómeno de la migración, como lo evidencian los casos de Estados Unidos con relación a la migración limítrofe con México (Bustamante 2008) o la recientemente aprobada "Directiva de Retorno" de la Unión Europea.
Existe un importante avance en el estudio de la naturaleza y el alcance de cada uno de los derechos de los migrantes, por parte tanto de los juristas (entre los latinoamericanos por ej. Bustamante 2002; García 2005) como de los órganos jurisdiccionales (principalmente la jurisprudencia generada por los sistemas interamericano y europeo de justicia). Sin embargo, la persistencia de la vulneración de los derechos de los migrantes evidencia que el reconocimiento formal de esos derechos en la normativa internacional (e inclusive nacional) no es por sí solo suficiente para garantizar su efectivo ejercicio. Para ello resultan necesarias varias otras acciones: la difusión de los derechos y de los mecanismos de su protección entre los propios migrantes; el conocimiento de los instrumentos internacionales en la materia por parte de los funcionarios de los países de origen, de tránsito y de destino, obligados a proteger esos derechos; pero principalmente también la iniciativa que puedan desplegar los Estados nacionales, por un lado en su política exterior y por otro en la adopción de programas de apoyo y protección en el marco del derecho consular.
En el caso de Bolivia, la política migratoria y su formalización jurídica (principalmente el Decreto Ley 2708 de 1951 y otras normas conexas) ha posicionado al país, frente al fenómeno de la migración, como país receptor de la población. A pesar de un marcado proceso de emigración, recién en los últimos años esta política va sufriendo un cambio que Domenech (2007) describe como tendencia “de la ‘extranjerización’ a la ‘ciudadanización’”; es decir, se va desplazando aparentemente hacia una mayor protección de los ciudadanos bolivianos residentes en el exterior y sus derechos: reconocimiento del derecho a voto, programas de “documentación” y de apoyo consular. Sin embargo, hay carencia de estudios analíticos de esta política, así como de investigaciones sobre su implementación y el conocimiento y percepción que de ella y su efectivización tienen los emigrantes bolivianos.
De esta manera, si rescatamos lo revisado en este estado del arte, se puede plantear que, en general, el tema de la migración transnacional desde una perspectiva jurídica, la inserción laboral de los emigrantes y el ejercicio ciudadano de los mismos a nivel local e internacional, destacan como temas que abren un abanico de vacíos a colmar, mucho más si se lo quiere analizar desde una perspectiva histórica, de manera a tener una base de datos sobre el tema que, a la larga se constituya como una base para la construcción de un observatorio regional y –a largo plazo- nacional, del fenómeno migratorio y su impacto en la región y el país, lo que sería una fuente para la elaboración y el replanteamiento de las políticas públicas vinculadas al tema.

 

Maria Esther Pozo Vallejo

Responsable del Proyecto